Tras el cierre del salón de casino en 1953, el Hotel El Prado continuó operando como alojamiento y centro de eventos, sin su antiguo espacio de entretenimiento nocturno. Con el paso de las décadas, el edificio fue ganando reconocimiento como referente patrimonial de la arquitectura hotelera caribeña.
Hoy, el caso del Hotel El Prado se estudia como ejemplo de restauración y adaptación de uso de un edificio histórico, un proceso que ha incluido renovaciones de fachada, jardinería y espacios comunes, preservando su valor como hito urbano de Barranquilla.